CRÓNICA DE UNA FRACTURA POR ESTRÉS. 05 – Llegan, por fin, buenas noticias. Vamos a seguir recuperando.

Llegó el día, por fin: toca otra resonancia magnética, la que supuestamente debería arrojar algo de luz al asunto. Estoy tranquilo, en un curioso estado de resignación. Creo firmemente que el resultado no va a ser demasiado bueno, y de hecho así lo publico en mis redes sociales. 

En respuesta solo recibo palabras de ánimo, pero la verdad es que yo me siento mas o menos igual, voy teniendo pequeñas molestias y las esperanzas de que el resultado sea bueno, son pocas. 

Total, que en este asqueroso estado de resignación, me voy hacia el centro de «Creu Blanca» y, una vez más, me meto en la máquina. 

Los resultados de la resonancia llegan esta misma tarde:

 

 

 

INFORME: Con respecto estudio previo de 31. 08. 2020 se observa:

– Marcada mejoría radiológica de la fractura de estrés peroneal con esclerosis de la misma, prácticamente ya no visible a nivel cortical salvo por un leve engrosamiento y desaparición del edema la medular ósea y del edema perióstico y de partes blandas. – Persistencia similar de la lesión quística ósea en el sustentaculum tali. 

– Persistencia de pequeña lesión osteocondral crónica en zona anterior y lateral de cúpula astragalina, que en la actualidad parece mostrar menos edema subcondral. 

– Disminución de líquido visualizadas vaina sinovial peronea. Creemos sin valor patológico en la actualidad. 

– Sin aparición de nuevas lesiones.

¡Parecen buenas noticias! Vaya, la sorpresa es inmensa. Esa misma tarde empiezo otra vez el entrenamiento corriendo, echando mano y estrenando la cinta de correr que compré hace 4 meses y que me ha llegado hace una semana: y corro toda la semana, de lunes a viernes, sin dolor ni molestias graves tras las carrera. Llega el sábado, y ¡Volvemos a la montaña! El Mister (Octavio Pérez) me ha programado 10km de CACO, en 1h40’… Yo me siento me siento fenomenal, feliz de volver a pisar montaña, y termino en 1h03′, con muy buenas sensaciones… Sin embargo, la tarde del sábado aparecen molestias un poco más aparatosas, que siguen el domingo, y me preocupo. 

El lunes corro en cinta 7km y lo dejo, haciendo un castillo de un grano de arena: tengo miedo, y ese mismo viernes voy a visitar al traumatólogo, así que decido esperar. Por la mañana, a primera hora, he estado otra vez en Creu blanca, para hacerme resonancia del otro tobillo y de ambos pies. Hay cosillas, pero nada preocupante. Total, que paso la semana haciendo sesiones de core, de fuerza para piernas y algo de propio, esperando ansioso al viernes, que llega antes de lo que esperaba. 

La cita con el doctor Matas (de Imove Trauma) es a las 10.00, y me atienda puntual y sin prisas: estoy con el casi una hora, durante la cual me escucha y me explica y aconseja, dándome algunas claves que creo me servirán muchísimo. En resumen me dice que:

1- Vamos muy bien, la recuperación es evidente y, aunque falte un poco (digamos que estamos al 90%), puedo y debo volver a la actividad, con cautela pero SIN MIEDO.

2- Me da una clave, una norma que debo seguir: al salir a correr, si durante los primeros 15 minutos de carrera aparece dolor similar o igual al que tenía al principio de la lesión, he de parar. Si esto ocurre y un día después vuelvo a tener entreno, he de volver a intentarlo, siguiendo esa norma de los 15′. Si el dolor aparece al llevar ya más rato, y no es alarmante, no he de preocuparme, basta con que baje el ritmo y siga. 

3- El dolor/molestias tras el entrenamiento y en frío no me tienen que preocupar, entran dentro de lo normal (¡siempre y cuando no sea muy fuerte, claro!)

4- Volverá a correr al 100% antes de lo que creo, pero eso no es lo que me tiene que preocupar, lo importante es hacer todo lo posible para que no vuelva a ocurrir, y para ello he de hacerme un estudio de la biomecánica en carrera. 

Esto último yo ya lo tenía previsto, pero el consejo me reafirma en mi decisión, así que pido hora para hacerlo lo antes posible: el día 13 me hacen la prueba (justo una semana después de haber visto al doctor). 

El mismo viernes vuelvo a la carrera: y corro sin dolor, y cada vez con menos molestias. El domingo salgo a la montaña y rompo la barrera de los 10K, llego hasta 15 y ¡BIEN! Parece que la cosa marcha… Sin embargo, en el fondo, sigo aterrorizado; pero esta vez es diferente. Ahora tengo miedo de salvar, pero sé que llevo un paracaídas (no se si funciona o no, pero lo llevo). Hasta ahora, la sensación era la de saltar al vacío, sin seguro. 

Voy a dejar aquí este post, para dedicarle uno entero a la prueba del viernes 13 y explicaros como ha ido y que decisiones tomamos. 

¡Hasta pronto!

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