CRÓNICA DE UNA FRACTURA POR ESTRÉS. 04- Cuando parece que todo va mejor, vuelve la incertibubre.

Volvemos a Barcelona tras 10 maravillosos días en la Isla. Hace a casi 10 años que no faltamos a esa cita anual, nuestras vacaciones en Ibiza a finales de septiembre, y este es el segundo año que vamos 3 en vez de dos: y la pequeña Gala este año lo ha disfrutado más que nosotros. 

Han sido días de desconectar de todo, este año incluso del entrenamiento: mi cita anual con la isla siempre ha incluido carreras por sus senderos y caminos. Un terreno curioso para correr, si bien los paisajes son sobrecogedores, los senderos suelen ser cerrados, muchas veces difíciles de recorrer y, os vais a reír, plagados de una especie de araña MUY grande que teje sus telas, tan gruesas que no las rompes al chocar contra ellas, de lado a lado… Sin embargo, para mi siempre han sido momentos mágicos. Este año no pude visitar Piug de sa talaia, el punto mas alto de Ibiza con 475 metros (vale, no hace falta subir con oxígeno…), ni recorrer los senderos con vistas a «Es Verdà» . Se me hizo raro.

Sin embargo sí nadé, más que de costumbre. Tiradas de entre 1.500 y 2.000 metros, con mar en calma, mar picada, rodeado de medusas, con la visita de un atún curioso, con sol y con lluvia. Vamos, que nadé hasta quedarme harto. También corrí en el agua: sumergido hasta algo más de la cintura, aprovechando el poco impacto, tiradas de 2.000 metros realmente agotadoras, arriba y abajo en Cala Vadella, ante la asombrada vista de los bañistas que, ya a las 7ª vueltas me vitoreaban (cachondeándose de mi con una cerveza en la mano.. Reconozco que tenía su gracia! jajajaja).

Total, que regresemos a casa la primera semana de Octubre, todavía con 5 días de vacaciones y con Gala ya en el cole. Aprovecho esos días para, además de deshacer las maletas, volver a los pedales, incluida una salida larga por el montseny, en la que asciendo el Turó de l’Home (dejo aquí la actividad de Strava, la ruta mola mucho, por si os apetece hacerla!).

Plataforma de entrenamiento de Octavio Pérez

Disfruto al máximo de esa primera semana de octubre, nervioso porqué se acerca el momento de volver a trotar. Octavio me llama para saber como estoy y para comentar cómo ha ido el entrenamiento durante estos días y planificar las próximas semanas: y así, en unas horas, vuelvo a tener sesiones de carrera colgadas en el portal de entrenamiento (OPtrainingplatform, la plataforma exclusiva de la que disponemos los pupilos de Octavio, donde nos cuelga todos los entrenamientos, competiciones, consejos, rutinas…). Y llega el primer día de vuelta a as zapatillas. Me preparo y salgo a la calle muerto de miedo, inseguro, y con recelo. Arranco a correr con la sombra del recuerdo del dolor que me persigue… Pero el dolor no aparece. Siento algunas molestias, pero nada de dolor. Me toca hacer CaCo, concretamente «60´caminar-correr: 10x(4′ caminar + 2´carrera suave)». Va bien. Tras la carrera, algunas molestias, no dolor, pero sí una sensación como de escozor en la zona. Como cuando de has dado un golpe y tras un buen rato ya no te duele, pero notas el «chupchup» (lo siento, no se explicarlo mejor). 

Llega el miércoles: «50´caminar-correr: 10x(3′ caminar + 2´carrera suave)». Va bien, de hecho me dejo llevar y me doy cuenta que no he perdido tanto fondo como pensaba y sin darme cuenta me pongo a ritmo de 5’/km, siempre en Z2, muy tranquilo. Sin dolor, algunas molestias menores, ya no solo en el tobillo derecho, ahora en ambos. Al terminar tengo esa sensación que antes tenía en el derecho, en los dos. Me preocupo un poco. 

Llega el Viernes: «50´caminar-correr: 10x(3´carrera suave+2´caminar)». Me vengo un poco arriba, estoy animado y me siento bien. Tampoco es que me ponga a correr a tope, pero dejo de mirar el reloj y me guio por sensaciones. Al llegar veo que en carrera me he ido a ritmos de 4:30/km, sin apenas llegar a Z3 (solo rozando su zona más baja, entrando en zona por 2 o 3 pulsaciones). Me siento bien, y las sensaciones tras el entrenamiento son las mismas, en ambos tobillos, 

Llega el sábado, es un gran día, toca MONTAÑA, toca TRAIL!: 18km Trail running (caminar-correr) con 600+(el 80% andando). Arranco, algo desconfiado, pero tras un rato, de vuelta a mi ambiente, me siento genial. Cambio el caminar por trotar muy muy suave, y los ratos corriendo los disfruto como nunca. Todo va bien, grabo un video con intención de usarlo en este post (lo dejo al final), diciendo que estoy bastante seguro de que me preocupo por nada, y que estoy bien… Pero tras un rato, en una bajada, ZAS: vuelve el dolor. No con la misma intensidad, pero si muy similar al que tenía al inicio de la lesión. Me paro, y palpo la zona. Me duele al tacto. Vuelvo caminando al coche, grabo otro video, y me voy a casa, alicaído. 

El lunes hablo con Octavio: él me asegura que es normal que sienta cosas, pero que esta seguro de que la lesión ya no debe de estar, que han pasado ya 3 meses, que me quede tranquilo y que baje el ritmo en las salidas de ahora. Hablo con Iñaki (mi osteópata), y me dice prácticamente lo mismo. Raquel, mi amiga y fisioterapeuta, coincide con ellos. Pero yo no me siento seguro, y decido no volver a corre hasta tener los resultados de la resonancia y, de paso, mando un email al traumatólogo (el Dr.Matas) y le digo que me gustaría hacerme prueba en ambos tobillos, porqué estoy sintiendo molestias en el izquierdo. El doctor me manda la petición. 

Espero paciente las 2 semanas faltan para la prueba, dándole al rodillo (no salgo en bici por falta de tiempo), core a muerte y musculación… Y llega el día de la prueba: como siempre, me duermo en el tubo, con el estruendo de la máquina de resonancia magnética de fondo, pero esta vez no sueño nada. Me despierta el técnico sonriendo. Se acuerda de mi, y me dice «a ver si hay suerte». Le sonrío y me voy, ansioso por tener los resultados que, por suerte, llegan esa misma tarde de lunes. 

EL RESULTADO

Con respecto estudio previo de 31. 08. 2020 se observa:

– Marcada mejoría radiológica de la fractura de estrés peroneal con esclerosis de la misma, prácticamente ya no visible a nivel cortical salvo por un leve engrosamiento y desaparición del edema la medular ósea y del edema perióstico y de partes blandas.

– Persistencia similar de la lesión quística ósea en el sustentaculum tali.

– Persistencia de pequeña lesión osteocondral crónica en zona anterior y lateral de cúpula astragalina, que en la actualidad parece mostrar menos edema subcondral.

– Disminución de líquido visualizadas vaina sinovial peronea. Creemos sin valor patológico en la actualidad.

– Sin aparición de nuevas lesiones.

Me da un vuelco el corazón ¡parece que son buenas noticias! 

Esa misma retomo la carrea, y me siento mejo que nunca: sigo receloso, y cauto, pero las sensación de inseguridad total ha desaparecido. Octavio me llama la mañana del martes para saber los resultados, y tras explicarle todo y sincerarme (llevo 2 semanas sin seguir el entrenamiento marcado… Aunque el eso, ya o sabe), me ajusta las siguientes sesiones para hacerlas más progresivas y volver así a las zapatilas.

Estamos a miércoles, es día 28 de octubre, y hoy he corrido en asfalto durante 7 km. Me he sentido fenómeno. Ahora mismo noto ese algo en el tobillo, voy a ponerme el TENS (uso el Beurer EM49) y estoy muy tranquilo y con muchas ganas de que llegue el sábado, para salir a la montaña. 

En el próximo post os contaré que me ha dicho el traumatólogo (lo visito el próximo día 6) así como el resultado de las RM del pie izquierdo. 

¡Hasta pronto!

Pasan las semanas, pero no avanzamos… ¿O sí? <- Capítulo 3 | Capítulo 5 -> Llegan, por fin, buenas noticias. Vamos a seguir recuperando.

 

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